4 años han pasado. El tiempo cura las heridas...pero todo es tan distinto...Desde que no estás todo lo que vivimos se deshizo. No hay presente. Sólo pasado. Sólo angustia. Duelos no resueltos. Separaciones. No. No. Nunca. Jamás nos reunimos. Disgregación. Dolidos. Insensibles. Llenos de conversaciones que nunca llegaran.
Extraño tu voz, tu risa, tu presencia. La seguridad que sentía estando cerca tuyo. Tengo una escena ¿Te acuerdas? Tu ya habías bajado. Yo también quería. Pero era muy alto y me daba miedo. Tu gritaste mi nombre...o mi sobrenombre en éste caso. Alzaste las manos con una expresión de acogimiento que nunca más divisé. Me colgué y lo primero que sentí fueron tus manos recibiéndome. Aquellas tan malogradas y dañadas. Las cuales recuerdo la última vez que te ví..............................
Trataste de defenderte. Defender a tus amigos. Pero no pudiste ¿Cierto? Eras muchos. Mucha rabia, crueldad e injusticia. Ya habían anulado a los únicos que habían. Dos. Y los del otro lado...¿7? ¿8? ¿9? Tu metro noventa no fue suficiente. Moretones. Llagas. Derrames. Fracturas y muerte lo acreditan...Estabas furioso. Molesto. Enojado. Vulnerable.
Te extraño. Intento acordarme y mantener en mi memoria todos aquellos momentos de jolgorio, juerga y alegría. Como cuando llegaste a mi casa, tan lejana de la tuya. Para darme un abrazo de cumpleaños ¿Huraño cierto? Pero ese abrazo fue sincero. Con cariño.
No te agradaba asistir a reuniones sociales. Sólo con los tuyos. Dónde te sentías seguro y resguardado. Pero ésta vez fuiste. Solo.
Me gusta pensar que me tenías aprecio. Pero nunca lo voy a saber. Te quiero ¿Sabes? Me gusta cómo eras...que verbo tan benevolente...Aprendí a conocerte, a pesar de lo poco que mostrabas, que expresabas, que hablabas. Pero una vez. Sólo una vez. Te abriste y te pude ver. En un 18. Tocata de los BBS. Conversamos. Me contaste tus penas de niñez, peleas de tus padres. Me las imagino. Yo también las viví. También te conté las mías. Escuchaste con atención.
Te entiendo...te comprendo. Abandonado a la vida. Solo. En soledad. Cargando una pnea incomunicable. Por eso decidiste alejarte. Encerrarte. En cierta manera no querías estar acá. Porrazo tras porrazo. Queriendo avanzar...pero en contra de la marea. Sin apoyo...Tus amigos...lo único. Por lo que decidiste entregar tu vida. Preferiste que fueras tú. Hiciste que se fijaran en tí. Muchos nos salvamos ese día. Por diferentes razones.
Yo sentía que algo horrible iba a pasar...Por eso decidí quedarme en casa ¿Yo? Es casi irónico...Tanto que me gustaba estar ahí. Observar cómo hacían sus piruetas. Observando como apoyo moral. Así se dice. Pero ese día no...tenía un mal presentimiento. Si tan sólo hubiera sabido que se refería a eso...hubiera ido...avisado...apañado. Pero también ya no sería un bajo, si no dos, o tres.
Para el otro viernes ya estabas estable, dentro de tu gravedad. Había estado una semana durmiendo ahí. Lo más cerca tuyo. Esperando a que despertaras. En vano. Un espera eterna, porque nunca abriste los ojos. Me llamaron mis amigos para celebrar mi cumpleaños ¿Celebrar dije? Esparcirse...El celular...muerte cerebral escuché. Sabiendo lo que significaba no cabía en mi cabeza. Caos. No lo quería escuchar. Lo negaba.
La lucha había acabado y había ganado el otro bando. ¿No quisiste seguir cierto? Vegetal. Eso dijeron los doctores. Y que sólo reaccionabas al dolor. Sufriste. Intentaste taparte. Pero eran más que manos y piernas. Era el bate. En tres te rompieron la cabeza ¿Cuántos golpes se necesitan para hacer eso? ¿Cuánta mierda? ¿Cuánto odio?
Hinchado. Enorme. Como un niño pequeño con hidrocefalia. Destrozado. Sangrante. Violentado. Incapaz. Postrado.
Intentamos mantenerte. Con una actitud positiva. Una farsa. Ya no podías continuar. Sólo estar. Permanecer. Harapos. Sin voz.
En otra parte...donde nadie podía llegar. Negociaste. Pediste que te llevaran... Vivir como una planta no tiene sentido. Rogaste. Abandonaste. Dejaste el dolor al cual estabas sujeto. Lo único que te tenía mantenía acostado. Injusto. RIDICULO. Insano...
Te elevaste de la miseria...Has vuelto un par de veces...Me has dicho en sueños que estás bien. Que le diga a tu Papá que no se preocupe...
La última vez te abrazé. Como aquella vez en mi casa...te dije que te quería y te pusiste incómodo. Me faltaba sentir eso. Tus brazos...Ahora limpios y sanos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

que fuerte el texto... es entrar en una sensación de tensión intensa que en realidad no se le desea a nadie... pero la vida tiene esos sabores y sinsabores, que son los que nos recuerdan a diario que estamos vivos (para bien o para mal)
ResponderEliminarte dejo lo que hago yo, a ver si te interesa echar un vistazo
http://malaimagen.blogspot.com/
y aunque no le tenía fe a mi memoria, me acordé del nombre de tu blog!!! jejeje
saludos! y te felicito por lanzar tus letras al mundo!!